.kinky
un retorcido exceso de sonidos
>> Maria E. Garza, desde Monterrey
>> Photo: Maria E. Garza

Con una infinita fusión de ritmos y expresiones, que van desde la programación hasta lo acústico, los exponentes de la electrónica más prendida en Monterrey, combinan su libertad y su gusto de vivir, para hacer bailar a su mundo


KINKY, formado por Gil Cerezo (voz y guitarra), Carlos Chairez (guitarra), Ulises Lozano (teclados y programación), César Pliego (bajo) y Omar Góngora (percusiones y batería), nos invitan en su primer disco, llamado tal y como ellos, a entrar en una atmósfera repleta de sonidos y lenguajes. Los integrantes de KINKY utilizan la música como un vehículo para transportar sus emociones extremas y su vida diaria. En ella viajan y transportan a quienes los escuchan, que tras dos segundos de oírlos van queriendo ¡más y más! A casi tres años de que Carlos y Ulises se unieron para comenzar a hacer música instrumental influenciada por acid jazz, y de experimentar junto con Gil un sonido vocal y metafórico; KINKY se enriquece con percusiones, bajo, batería y programaciones, para presentarnos un material con un sentido más orgánico. En él combinan los instrumentos en vivo con la electrónica, cargándose de las influencias musicales de cada uno de sus integrantes, que van desde el rock hasta la salsa, pasando por el jazz y la cumbia. KINKY va dejado atrás las barreras llevando su música hasta Europa y América Latina, apoyados por la disquera internacional de sello inglés, Sombrero Records, que para abril coloca su disco en Estados Unidos y Canadá. Acerca de su contacto con públicos de distintas regiones y culturas, y precedidos por el gastado cliché del "retraso" de Latinoamérica con respecto a Europa, ellos nos comentan sobre su percepción de las manifestaciones de la música electrónica alrededor del mundo: "En las expresiones artísticas no hay adelanto ni retraso, es algo subjetivo", explica Gil. "Lo artístico es la manifestación cultural de un lugar específico y distinto en diversas partes del mundo. La gente acepta la música electrónica en algunos lugares más que en otros, pero eso no habla de un avance o de un retraso, sino de un factor social o cultural. Para nosotros la música electrónica es una influencia, porque hemos tenido acceso a ella, y eso es lo que nos hace querer recrear (o intentar) ciertas cosas". Y la música electrónica ¿es global? "Todo lo que hagas tiene repercusiones", comenta Carlos, "las tendencias de lo que realices van a repercutir en reacciones. Se dice que las tendencias y las reacciones se van comunicando y se van haciendo unas, así podemos ver cosas muy similares, ya sea a nivel personal o mundial". Gil agrega que la globalización ha perdido sus proporciones, que puede tener elementos favorables, pero también nocivos. "A mí no me gusta" , puntualiza Gil. "Me parece ridículo querer parecer todos iguales. Desde el lugar en el que nacemos ya somos distintos: las zonas climáticas y su alimentación, lo que nos rodea, no se diga lo social. Yo creo que las manifestaciones de cómo eres tienen su razón de ser dependiendo de tus raíces, de tu origen, de donde estás". "… Welcome to my world", dice KINKY en Cornman, como introduciendo (¿o advirtiendo?) a su público, la llegada a una dimensión única y personal, pero compartida. "Lo padre de la globalización es la comunicación", coinciden. "El poder exponer ante el mundo lo que tienes y lo que haces. La globalización te puede dar opciones para ayudarte a escoger y a elegir, pero también creemos en el regionalismo. Lo negativo es cuando la pluralidad se convierte en una sola tendencia o en un sólo camino, en una cuestión masiva, mundial; dejando de lado las alternativas". Inspirados en la literatura, en lo que pasa en su ciudad o en la melodía que suena dentro de sus cabezas cuando están en una situación; los músicos de KINKY tocan y crean sin concentrarse en un solo género, con la conciencia plena de experimentar y armar un sonido variado para olvidarse de todo y mover hasta la sangre. Así surgen los temas: Cornman, Sound tha mi primer amor, Más, Great spot, San Antonio, Field Goal, Mirando de lado, Ejercicio 16, Sol, Anorexic freaks, Tonos rosa, Sambita y Noche de toxinas. La idea que tienen de su ciudad la reflejan en el video del primer sencillo Cornman, en el que basados en un personaje regiomontano que vende elotes por las calles del centro de Monterrey (Macroplaza) y que además canta, exploran la ciudad; el contexto vaquero-urbano y su gente. ¿Pero qué tiene que ver todo esto con una fresa pixelada en su portada? "Es que la fresa es una fruta súper deliciosa, que me hace escuchar música cuando la muerdo. Afrodisíaca" comenta Carlos. ¿Y cómo es esa música? "La música es un sentimiento que se trata de plasmar, puede ser un juego, un reclamo, una combinación. Es un vehículo donde puedes montar varias cosas y cada quien monta las cosas de su interés, alguien lo puede usar para sentirse bien, para protestar, para hacer bailar a la gente. Es básicamente el vehículo del sentimiento", afirma Carlos. "Y el Juego", agrega Ulises, "es una necesidad de todos los mamíferos y los humanos. Es algo que se puede manifestar de muchas formas y creo que su intención es liberar. Es la base de la experimentación". Una de estas formas en las que proyectan su juego, es el Ejercicio 16, en el que dictan paso a paso una agradable rutina de calentamiento para bailar intensamente: "y no olviden estimados amigos, entusiasmo y alegría que ponga en cada ejercicio, se verá reflejado en buenos resultados para su salud y su físico ...Y arriba, y al frente y alto" y ... ¿mirando de lado? "Mirando de lado es una canción que tiene gran influencia del jazz y la electrónica, la letra es de Gil. Es la abstracción de un momento en el que él mueve la cabeza 45 grados y trata de poner eso en el contexto vertical y es como ve las cosas", expresa Carlos. Y sí, la letra lo dice literalmente: "cuando miro de lado, confundo horizontales con lo parado, el barandal se vuelve una escalera con barrotes con barrotes que nacen de un costado". Además de combinar música, frutas y toxinas, KINKY combina colores; y hasta dedican una pieza de su material discográfico al sol. "El Sol es el astro por el cual estamos sujetos y al cual damos vuelta. Nos cocina poco a poco y nos da color. Es el que da colorido a todo ya que los colores son producto del reflejo de la luz. El sol es el pintor de todo lo que existe en donde estamos" comparte Gil. Hay algo que queda claro al escuchar a KINKY : hay un exceso de placer por la música y la diversión, que transmite una intensa vibra, (curiosamente muy pacífica y armoniosa) y una esencia de plenitud. ¿Hay alguna limitante para Kinky? "Dice Oscar Wilde que nada tiene más éxito que los excesos, y yo estoy cien por ciento de acuerdo", asegura Gil. "Llevar cualquier cosa al exceso es hacerla hasta el tope de lo que se puede hacer, y así va a florecer hasta que se desarrolle en una nueva etapa". Para Carlos, el exceso es una libertad total que va por un camino recto. "Tomas una libertad y la corres y la corres y la corres ... hasta que se te acabe el camino. Las medidas son las limitantes". Coinciden en que para llegar a hacer algo bien, es necesario excederse. "Para nosotros el exceso es la música. Empleamos toda nuestra energía en eso... Porque el exceso requiere de energía, decisión, y hasta de la pérdida de la conciencia ... y eso es lo que hacemos en cada momento".