.los prisioneros
re-vuelta de los prisioneros en chile
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RC!2001

La banda más contestataria que existió en el Chile de los ochenta, con una dictadura militar como gobierno, se reunió nuevamente para dar dos recitales en el Estadio Nacional. Resultó que se paralizó un país entero y 140.000 personas asistieron a la re-vuelta de Los Prisioneros



Una mañana de principios de noviembre, en una conocida disquería del centro de Santiago se daba la mejor noticia de los últimos años en lo que a rock se refiere: Los Prisioneros se vuelven a juntar después de 12 años para tocar en vivo. De ahí para adelante, la historia musical chilena se remeció. Los medios de comunicación enloquecieron tratando de lograr alguna entrevista con alguien de la banda, los fans se agolparon frente a la disquería del Paseo Ahumada haciendo filas interminables para comprar una entrada. La espectación fue tal que en los noticieros centrales de los principales canales de TV se tomó como noticia de importancia nacional, pero Los Prisioneros no aparecieron más en ningún medio. Así comenzaron los rumores; que sólo se juntaban por dinero; que iban a sacar otro disco; que iban a hacer giras por todo Chile. Lo cierto es que a la segunda semana de noviembre cae otro notición : ya no quedan más entradas para el recital de Los Prisioneros, por lo que habrá dos fechas : 30 de noviembre y 1º de diciembre. Fue entonces que se desplazó gente de todas las regiones del país.Viajaban fans de Temuco, Concepción, Arica, recorriendo miles de kilómetros para conseguir una entrada. De pronto y sin aviso alguno, Los Prisioneros aparecen en un estelar de TV tocando "La Voz de los Ochenta", primer single con el cuál se dieron a conocer. Los entrevistaron y quedó claro que ahora están más deslenguados y punzantes que nunca. No se salvó ni el presentador. Seguían los días y nuevamente se agotaron las entradas para el segundo recital, ya sólo quedaba verlos en vivo. En esos días, la banda liderada por Jorge González dió su única entrevista en serio a una conocida radioemisora de rock y pop. Claudio Narea, guitarrista de Los Prisioneros, decía " ya está todo superado, ya no hay conflictos entre nosotros y vamos a hacer un show potente". Mientras Jorge González, indicaba "estamos más maduros y ya no compramos cualquier cosa. Ya sabemos que si vamos al Mercurio le estamos haciendo un favor a la derecha e incluso con esta misma radio que recién ahora está pagando los derechos a los músicos". Miguel Tapia, baterista, era un poco más conciliador "nos impresionó la cantidad de gente y el cariño que nos tenían, no lo podemos creer". Fue así como llegó al día más esperado: el 30 de noviembre en santiago de Chile. We are Sudamerican Rockers A las seis de la mañana comenzaron a llegar los primeros fans al estadio Nacional. A las 17 horas recién se abrieron las puertas y el recinto deportivo comenzó a recibir a personas de tres generaciones juntas y revueltas. A medida que se acercaba la hora el público efervecía hasta que a las 21 horas en punto apareció González, Narea y Tapia alzando las manos en medio de un grito gutural de un país que aún tiene los mismos problemas que en aquella década que los vió nacer. "Algo grande está pasando, en la década de los ochentas, algo se siente en la atmósfera, sa turada de aburrimiento", cantó González junto a un Nacional repleto hasta decir basta. Luego vino "Jugar a la Guerra", después "Quién mató a Marilin", cantada por Tapia, y se vinieron encima con "Mentalidad Televisiva", "Porqué no se van" y "We Are Sudamerican Rockers", entre otros. Entonces fue cuando se pudo observar una gran luna llena que los alumbraba, fue cuando González cantó "Paramar" en una versión acústica y el estadio se encendió con antorchas hechizas. La segunda parte del show trajo consigo un toque más electrónico y tomó un "Tren al Sur" con "Corazones Rojos". Luego vino "El Baile de los que Sobran", cantada por todo el Coliseo deportivo. Así finalizó el recital, con un Jorge González que decía " chao, nos vemos ... y si no nos vemos, vamos al oculista". El público se encargó de retenerlos y así sucedió, Los Prisioneros atacaron nuevamente con una fuerza increíble, con un sonido impecable y una gran puesta en escena. El concierto finalizó con la canción "Sexo", del primer álbum y el público pidió efervorizado que la banda oriunda de San Miguel se diera un abrazo, y así lo hicieron. Fue el momento más emotivo de la noche.La gente se retiró en calma y con una gran dosis de nostalgia ante un concierto sin canciones nuevas, tal como decía Marcelo González, un fans que viajó de Talcahuano " yo crecí con Los Prisioneros y con mi viejo escondido para que no lo mataran y eran mi canal de expresión, era como tirar mierda que uno tenía en la garganta y tirarla con ellos, con tres músicos que también estaban enmierdados. Hoy me sentí igual, salvo que mi viejo ya no se esconde pero ahora no tiene trabajo". Durante el segundo recital fue prácticamente el mismo esquema, claro que hubo más relajo por parte de los músicos, se dieron más alusiones sobre los atentados de Nueva York, sobre el uso de Condón y acerca de la reconciliación chilena. Luego de estos dos megaconciertos que reunieron cerca de 140.000 personas en un hito nunca antes visto en Chile. Ni siquiera Michael Jackson en su mejor época o los tres conciertos de Amnistía Internacional, donde asistieron artistas de la talla de Sting, Peter Gabriel, Back Street Boys, pudieron reunir tanta gente en el mítico Estadio Nacional, recinto que fue utilizado por el régimen militar para detener y torturar gente en el año 1973. Hoy Los Prisioneros son los dueños de casa y se notó. Se habla de un documental sobre estos dos conciertos; se habla de un próximo disco en vivo; también de una gira a nivel nacional y otra internacional, donde ya habrían conversaciones con Colombia, México y Estados Unidos. También se dice que serían parte del show de Festival Internacional de Viña del Mar, en febrero del 2002, y que la banda seguiría unida. Todo está nebuloso, enredado y confuso, tal como lo estaba antes de los recitales. Lo único que quedó claro es que sin duda Los Prisioneros son la banda de rock más grande que existe hoy en Chile y se supo el mismo día en que George Harrison dejó su cuerpo para viajar a otros mundos. Quizás fué su último regalo para un país que a veces se pierde en este mundo